• Juan Ignacio Riquelme

Cambiar para no cambiar nada

Actualizado: 4 de abr de 2019


Rusia 2018 | Argentina vs. Islandia


Cambiar para no cambiar nada


Preocupación. El gesto del capitán expresa la mala tarde del equipo argentino.

16 de Junio de 2018


Desilusión, por las expectativas puestas en el equipo para esta Copa del Mundo. Decepción, por haber esperado cuatro años luego de la derrota más dura de todas y creer que éste puede ser ÉL mundial y dares cuenta que de no haber un cambio no será posible. Impotencia, por creernos más de lo que somos cuando lejos estamos de ser potencia, y darnos cuenta que no podremos ayudar a Messi a levantar la tan ansiada copa.

Pónganle la palabra que quieran. Lo cierto es que Argentina no pudo pasar del empate ante Islandia. Fue una floja presentación de la selección dirigida por Jorge Sampaoli, especialmente en el primer tiempo. Hubo errores conceptuales y bajo rendimiento en todas las líneas, acompañado de una mala lectura del partido por parte del Cuerpo Técnico.

Empezando por la defensa, resulta algo extraño hablar de un mal rendimiento tanto a nivel colectivo como individual en algunos casos, si tenemos en cuenta que Islandia llegó tantas veces como dedos hay en una mano, siendo generosos. Salvio, quien iniciaba como cuatro haciendo las veces de lateral-volante, terminó quedándose en el medio, sin hacer una ni otra. Visiblemente incomodo, sin pesar en ataque (sólo pudo desequilibrar una vez al inicio) y con marcados errores en defensa, propios de alguien que en su vida jugó de marcador de punta, como por ejemplo, en el gol de Finnbogason, que fue anticipado. Mal partido de Rojo, sobre todo en la primera mitad. Falto de timing para la marca, a destiempo en las pocas acciones que Islandia cruzó mitad de cancha, impreciso para salir jugando de abajo (una de las veces casi termina en gol rival) y sin sobresalir en el juego aéreo. No aportó la seguridad necesaria. Además, le quita confianza a su pareja central. Otamendi no sufrió sobresaltos pero no mostró el nivel exhibido durante su gran temporada en el city. En cuanto a Tagliafico, estuvo correcto. Se pudieron observar movimientos interesantes y no tuvo complicaciones en la marca.

En el mediocampo, hubo un buen partido de Mascherano. De hecho, fue el mejor del equipo junto con Messi. Claramente de menor a mayor, la pelota pasó mucho por sus pies y realizó buenas entregas, hasta se animó a un par de buenos cambios de frente, siempre necesarios para romper, que fueron muy precisos. Pero sin dudas lo mejor que tuvo fue hacerse eje de la presión alta que ejerció Argentina en el segundo tiempo, robando muchas pelotas (varias en campo contrario) y esa demostración de carácter y personalidad que siempre tiene como plus. Estuvo concentrado al 100% de principio a fin, y fue importante por presencia y por cortar el juego rival, ya sea con quites o faltas tácticas para evitar las contras de Islandia, que se hace fuerte en las transiciones largas. La contracara fue Lucas Biglia, el peor del equipo. El eje compartido con Mascherano no puede continuar, ya que se superponen por similitudes de características. No rompe líneas, ni apareciendo por sorpresa ni con pases largos, no genera juego y tampoco tiene media distancia. Además, es lento para las transiciones y le cuestan físicamente los segundos tiempos. En su lugar hubiera sido más productivo Lo Celso ¿alguien puede explicar como hace un mes entrena como doble cinco al lado de Mascherano y en el primer partido, contra un equipo que se sabía iba a salir a defenderse y era necesario no es tenido en cuenta?, o bien Meza partiendo del centro desde más atrás, con Pavón por la banda. Incluso el recién llegado Enzo Perez, más adaptado a la doble función o el mismo Dybala ¿sino ingresó ayer, cuándo jugará el 10 de la Juventus, no?. En cuanto a Meza y Di María, al jugador de independiente se lo vio un tanto perdido en el PT, como si se sintiera incomodo por la posición o abrumado por el contexto, mientras que en el complemento se soltó un poco más y levantó el nivel hasta que salió sustituido por Higuaín. Por su parte, el jugador del PSG tuvo una pálida actuación –una vez más-, con un nivel muy por debajo del esperado, siendo uno de los mas flojos del equipo.

En ofensiva, a Agüero se lo vio recuperado de la operación. Si bien tendrá que ir agarrando ritmo con el correr de los partidos, se lo ve con ese ojo de tigre y hambre tan necesaria para una Copa del Mundo. Siempre movedizo, intentó asociarse en todo momento y tuvo su bautismo de gol en su tercer mundial, luego de un gran control y una rápida resolución con la zurda, clavándola en un ángulo y firmando un gol de otro partido.

Que decir de Messi. El capitán argentino fue claramente el jugador más desequilibrante. Si bien no tuvo una noche brillante de esas a las que nos tiene acostumbrados y se terminó opacando por el penal que le atajó Halldórsson, Lio genera peligro constantemente y vive creando juego y situaciones de gol. Hoy le faltó convertir para redondear un buen partido, pero fue siempre la bandera y la esperanza que tuvo la selección en todo momento para sonar con los tres puntos.

Párrafo aparte para la elección del arquero. Ojalá Caballero termine siendo figura, pero en un equipo como Argentina, que busca ser protagonista en cualquier circunstancia y contexto, mucho más en una Copa del Mundo, es necesario responder cuando te llaman, ser ese famoso “arquero de equipo grande”, al cual le llegan 2 o 3 veces y responde. Islandia tuvo DOS llegadas; En la primera, definieron desviado. La segunda, fue gol. Si bien es cierto que la defensa no reaccionó de la mejor manera, hubo responsabilidad del arquero, saliendo mal al comienzo de la jugada y dando un rebote hacia adelante luego.

Otro tema importante para evaluar es el planteo del DT, el cual no me parecía correcto y no era de mi agrado de ante mano, ni me terminó de convencer luego. Desde el vamos, el partido pedía otra cosa diferente a lo que podía ofrecer el tándem Biglia-Mascherano en el eje del campo. En ese sentido, hubiera sido más productivo que jueguen Lo Celso, Meza, Enzo Perez o hasta Dybala en lugar de Biglia. Se sabía que Islandia iba a cerrarse atrás formando un 4-4-2 e incluso muchas veces pararse 4-5-1. Su mayor virtud es el orden. Son un equipo compacto, que tiene muy claro a lo que juega, y que aprovecha al máximo sus pocas oportunidades saliendo de contra para explotar los espacios que dejan sus rivales. Además de haber fallado en el diagnóstico, en la lectura del partido y el análisis del rival, creo que se se realizaron mal los cambios, mal elegidos y a destiempo. El primero fue Banega, quien ni siquiera se había entrenado a la par con sus compañeros durante la última semana, de discreta temporada en Sevilla, y con flojas actuaciones en la selección, sumado a que tiene características que se asemejan a las de Biglia y no iban a suponer un cambio de rumbo al partido. A esa altura, con una Islandia totalmente replegada y decidida a defender, sin ánimo de salir, me la hubiera jugado al comienzo del ST por Dybala –no ingresó- o Pavón –recién entró a los 75’-. También hubiera sido más rentable que Higuaín ingresara antes al campo –disputó solo 10 minutos- para pivotear y tratar de buscar alternativas vía juego aéreo. Al ST le sobraban Biglia (Dybala/Pavon/Lo Celso), Di María (Pavón) y hasta algún defensor o Meza podrían haber dejado su lugar por el Pipa más temprano que tarde.

Sampaoli siempre habló de orden defensivo y desorden ofensivo, de vínculos y sociedades a potenciar ¡ejemplo Messi-Dybala, qué rápido se dio por vencido!, de lograr desorganizarse para sorprender al rival, pero hoy Argentina fue todo lo contrario; Desordenado en el fondo, estático, sin movilidad, ni sorpresa, ni cambio de ritmo del medio hacia adelante. Sin esas sociedades de las que habló siempre el DT, otra vez caímos en esperar un Messi salvador. Lo positivo es que recién es es el primer partido de Rusia 2018 y todavía hay tiempo para ajustar, cambiar el rumbo, barajar y dar de nuevo. Pero es necesaria una reacción ya, antes que sea tarde.

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